Probamos el Tesla Model S

Tras algunos años soñando con ponernos al volante del icónico automóvil de la firma que está revolucionando la industria, llegó el día de experimentar lo que muchos han intentado describir con palabras. Después de tan larga espera, cuando caen en tus manos las llaves de un Tesla, todo ocurre muy deprisa. Por ahora sólo hemos tenido el placer de tomarle el pulso al Model S, a falta de hacer una prueba exhaustiva. ¿Hemos dicho deprisa? Sí, lo hemos mencionado.

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Bien, es un coche. Abres la puerta, te sientas, cierras, te abrochas el cinto y lo primero que invade tu pensamiento es la pantalla de ingentes proporciones que acapara todo el protagonismo en el salpicadero. Pero has leído centenares de párrafos que hablan de los más de 400 CV de potencia y no aguantas la tentación de seleccionar la “D” y pisar el pedal. Aquí es cuando se produce ese punto de no retorno, esa absoluta convicción de que la propulsión eléctrica aplastará todo lo que conocemos hasta el momento.

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La abrumadora inmediatez de la respuesta del motor no deja a nadie indiferente. No hay comparación posible con ningún otro automóvil, por insultantes que sean sus prestaciones. Durante los primeros metros pisando a fondo el acelerador del Tesla, no eres capaz de razonar lo que está ocurriendo. Una fuerza invisible hace que incluso las motos más rápidas que se ponen en primera línea de semáforo, entorpezcan el camino cuando la luz se pone en verde. Las más de dos toneladas del Model S P85+ no son ningún impedimento para un dinamismo sobresaliente.

Poco más podemos contar de esta breve pero intensa toma de contacto, cortesía de nuestros amigos de Barcelona Green Electric Cars, que se están posicionando como los embajadores de la marca en territorio español mientras no haya un showroom oficial de la gran T. Os dejamos un vídeo a modo de aperitivo, mientras nos ocupamos de preparar una prueba en condiciones.

Ficha técnica del Tesla model S

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