Prueba Volkswagen e-Golf

El avance del vehículo eléctrico es imparable, con cifras de ventas que se van multiplicando año tras año. Por ello, los distintos fabricantes ofrecen ya una oferta interesante de modelos eléctricos, aunque la gran variedad todavía está por llegar. Volkswagen es sin duda una de las marcas que más está apostando por el futuro eléctrico pero, como aperitivo, allana el terreno con el Volkswagen e-Golf, la versión eléctrica del mítico compacto alemán.

Lo cierto es que el primer e-Golf salió en 2014, una versión que ya probamos en Electromaps hace algunos años y que produjo una cierta revolución de opiniones de todo tipo, ya que la electrificación de uno de los modelos más alabados de las últimas décadas no podía dejar indiferente a nadie.

Ese e-Golf se convirtió en el primer modelo 100% eléctrico de la firma alemana y, como tal, no tuvo el éxito esperado. Una de las razones fue la falta de autonomía, la cual apenas superaba los 100 kilómetros en condiciones reales, cifra escasa incluso en ámbito urbano. No obstante, y con el reciente lavado de cara de la séptima generación del compacto, el Volkswagen e-Golf ha recibido importantes actualizaciones, principalmente en términos mecánicos, reforzando la autonomía hasta alcanzar los 300 kilómetros en ciclo NEDC ¿Será suficiente para convencernos? ¡Vamos a verlo!

Diseño exterior

A grandes términos no hay muchas novedades, es decir, el Volkswagen e-Golf mantiene los mismos rasgos de toda la gama del compacto pero sí que adquiere ciertas características particulares que lo identifican como la versión 100% eléctrica.

De frente queda marcado por detalles en azul – que se van repitiendo a lo largo de todo el exterior e interior – y se complementan con una calandra cromada en negro y el nombre de e-Golf en uno de los lados. Además, queda flanqueado por los faros LED adaptativos que ofrecen una iluminación perfecta en condiciones nocturnas. Debajo, aparecen las luces diurnas en LED y la entrada de aire con el radar ubicado en el medio con el que el modelo mide la distancia frontal cuando llevamos activado el control de crucero adaptativo.

La vista lateral no guarda ningún secreto pero sí que cuenta con unas llantas de aleación de 16 pulgadas con un diseño peculiar pero que maximizan la eficiencia del modelo. Cabe recordar que el e-Golf mide 4,27 metros de largo, 1,8 metros de ancho y 1,48 metros de alto, así como una batalla de 2,6 metros.

Por último, la zaga se caracteriza por las ópticas en LED y detalles en cromado, principalmente en la zona inferior donde se ubican las falsas salidas de escape.

Diseño interior

Igual que en el exterior, el habitáculo no aguarda diferencias con toda la gama Volkswagen Golf por lo que cuenta con un interior cuidado y muy tecnológico. Se percibe una buena calidad en los acabados aunque bien es cierto que hay algunos elementos de plástico duro – como por ejemplo en las puertas – que podrían estar mejor resueltos, así como unos asientos que, pese a ser muy cómodos, son de tela, algo que casi no encontramos en asientos de modelos del mismo rango de precio. No obstante el e-Golf ofrece una calidad de materiales por encima de la media.

Lo que más llama la atención de su interior es la pantalla táctil con control gestual de 9,2 pulgadas ubicada en la consola central, con la cual podremos controlar todos los parámetros del coche, así como recibir la información que necesitemos y conectar nuestro Smartphone.

Otra de las grandes novedades que ofrece el habitáculo del Volkswagen e-Golf es el Active Info Display, es decir, el conocido Virtual Cockpit donde, tras el volante, podemos disponer de toda la información digitalizada. Para controlar esta pantalla de 12,3 pulgadas, lo haremos mediante la botonera instalada en el volante, el cual, por cierto, es de tacto agradable.

Respecto a la habitabilidad, ya hemos comentado que los asientos son confortables y, además, el espacio y el acceso a las plazas traseras es generoso para una persona de 1,80 metros de altura. El maletero dispone de una capacidad de 341 litros – abatiendo los asientos llega hasta a los 1.231 litros – y sus formas son regulares y, por lo tanto, muy aprovechables.

Mecánica, batería y recarga

Como decíamos al principio, la gran novedad del nuevo e-Golf es el aumento de la capacidad de su batería y, consecuentemente, de su utilidad. Ahora, el modelo cuenta con una batería de 35,8 kWh de capacidad con la que presuntamente ofrece 300 kilómetros de autonomía. Y digo presuntamente ya que, como es habitual, es casi imposible llegar a esa cifra. En condiciones reales y con una conducción eficiente y urbana podemos llegar hasta los 250 kilómetros, aunque lo más habitual es que, si combinamos con carretera, no superemos los 220 km. No obstante, son cifras más que correctas respecto a sus rivales.

Una de las claves para alargar la autonomía del e-Golf es la frenada regenerativa, por lo que ofrece 5 niveles de regeneración que se pueden controlar mediante la palanca de cambio. La posición D ofrece 4 posiciones (sin regeneración, D1, D2 y D3), mientras que la posición B ofrece la máxima regeneración provocando que, si dejamos de acelerar, el coche frene (activa las luces de freno en este caso).

Además de la mejora en la batería, el e-Golf también da un salto adelante en potencia aumentado 20 CV y llegando a los 100 kW (136 CV) y los 290 Nm de par con los que se mueve con mucha soltura y, como es habitual, la entrega es continuada, así como alegre durante los primeros metros. De hecho, el 0 a 100 km/h lo hace en 9,6 segundos y alcanza los 150 km/h.

Si hablamos de consumos, nuestra media combinando ciudad y carretera ha sido de 14 kWh/100 km, aunque si solo hiciéramos recorridos urbanos, que es donde más a gusto se siente, estaríamos hablando de 10 u 11 kWh/100 km. Por lo contrario, en vías donde la velocidad es de 90 o más km/h los consumos ya se disparan entre 15 y 20 kWh/100 km. Para modular el consumo, el modelo también ofrece tres modos de conducción; Normal, Eco, en el que se reducen algunas funciones del coche y del climatizador, y Eco+, donde la velocidad máxima es de 95 km/h y el climatizador se desactiva.

Respecto a la recarga, primero de todo hay que tener presente que en el maletero el e-Golf lleva dos cables, el Mennekes-Mennekes y el cable convencional con toma Schuko. Si lo enchufamos a una toma doméstica, la recarga se nos puede ir hasta aproximadamente unas 15 horas, pero si lo enchufamos en una semi-rápida o Wallbox podemos recuperar el 80% en más o menos 4 horas. En puntos de recarga rápida, el 80% lo alcanzamos en apenas media hora.

Comportamiento

Como es de costumbre, toda la gama Volkswagen Golf ofrece un dinamismo muy equilibrado, generando así una experiencia de conducción casi perfecta en todas las condiciones. El e-Golf no es ninguna excepción y podríamos hablar de que, por prestaciones, espacio y conducción, es uno de los modelos eléctricos más polivalentes. Sí que es cierto que acusa ligeramente el aumento de peso respecto a las versiones con motor de combustión, pero apenas se nota, por lo que sigue ofreciendo una muy buena calidad de rodadura.

Por ciudad, que es donde mejor se desenvuelve, transcurre sin problemas gracias a una buena visión y a un buen radio de giro que facilita las maniobras. Además, nuestra unidad también incorporaba la cámara de visión trasera, por lo que aparcar resulta mucho más fácil. Como ya hemos mencionada en párrafos anteriores, en los trayectos urbanos es donde más autonomía consigue gracias, en gran parte, a la frenada regenerativa.

Si vamos un poco más allá, por ejemplo en el caso de las Rondas de Barcelona, también es un placer moverse con él ya que el consumo a 80 km/h es bajo, pudiendo acomodarnos con el control de crucero adaptativo que se adapta a la velocidad del vehículo que nos precede. No obstante, siempre hay que estar pendientes de todo por sí hay que reaccionar rápidamente ante un imprevisto. Si salimos un poco más lejos, por autovías o autopistas con velocidades elevadas, notaremos que, a pesar de la buena rodadura, el consumo se dispara y no podemos alargar tanto los trayectos.

En nuestra prueba pudimos realizar un trayecto desde Terrassa (Barcelona) hasta Andorra para acudir a una nueva edición del EcoGP que se celebraba en el país de los Pirineos. Dicho trayecto cuenta con nada menos que unos 200 km de distancia y lo realizamos con una sola cargar, a pesar de que la subida es continuada en todo el recorrido, sobretodo en algunos tramos como el del Cadí.

Además de ser un vehículo muy cómodo, el e-Golf también tiene su punto picante. Me explico. Como bien sabéis, todos los modelos eléctricos cuentan con una aceleración y respuesta de motor inmediata que, junto al buen conjunto del e-Golf, pueden darnos alguna que otra alegría en una carretera revirada. La suspensión filtra muy bien las irregularidades, mostrándose cómoda, pero además tiene un tarado equilibrado con el que el balanceo es muy reducido. Con ello consigue un buen comportamiento dinámico con reacciones nobles y seguras.

Por último, la dirección es adecuada al uso que se le va a dar el coche, siendo blanda y bastante asistida, lo que no es recomendable en conducción deportiva, pero sí ideal para callejear por las grandes ciudades.

Conclusión y precio

El Volkswagen e-Golf es una de las grandes alternativas actuales entre los modelos eléctricos. Ofrece un buen rango de autonomía para un uso urbano, es espacioso y su calidad de rodadura es intachable. Cierto es que por precio – a partir de 38.020 euros – está por encima de sus teóricos rivales como el Nissan Leaf, el Renault ZOE (ambos con más autonomía) o el Hyundai IONIQ (éste con una autonomía parecida), pero lo solventa con una gran dotación de tecnología y asistencia a la conducción. La unidad probada asciende hasta los 40.230 euros.