Prueba Tesla Model X 100D, altamente tecnológico

El Tesla Model X es, seguramente y hasta la fecha, el modelo menos convencional de la firma californiana y un ejemplo de cómo debe ser el futuro del automóvil. Por ello, hemos querido subir a bordo y comprobar todo de lo que es capaz.

Tras probar el fantástico Model S 100D en un bonito y elegante color azul, teníamos ganas de ponernos a los mandos del Model X y, de paso, poder compararlos. Además, nuestra unidad, vestida de un discreto gris oscuro, también equipaba la batería de 100 kWh, por lo que las similitudes entre ambos modelos podrían ser más que evidentes.

Hermano mayor con ganas de volar

En efecto, hasta el momento el Tesla Model X es el hermano más grande de la familia. No en edad, pero sí en tamaño. Su diseño no difiere mucho del Model S. Con unas líneas muy finas y sutiles, crece en todos los sentidos. Pero lo que más destaca a simple vista son sus puertas trasera. Éstas no se abren de forma convencional, sino que utilizan el sistema llamado Alas de Halcón, el cual eleva las puertas hacia el cielo ofreciendo una imagen propia de un pájaro o un avión.

¿Pero puedes tener problemas si aparcas muy cerca de otro coche u otros elementos? Para nada. Pensad que las puertas se abren automáticamente, igual que las delanteras, pero gracias a los sensores, las Alas de Halcón “juegan” con sus movimientos para evitar tocar el obstáculo contiguo. En el caso de que detecten que van a tocar, se paran, y si nosotros vemos que todavía queda margen para abrirse del todo, podemos darle al botón y seguirán abriendo.

Pudimos comprobar que esta forma de abrir las puertas deja a muchos transeúntes boquiabiertos, convirtiéndose en objeto de muchas fotografías, más cuando ven que no hay “nadie” abriéndolas manualmente. Y digo nadie entre comillas ya que siempre hay alguien que las abra mediante el mando del vehículo, la pantalla táctil o bien con el botón ubicado en las filas posteriores al lado de la puerta.

Por el resto, el Tesla Model X es un SUV eléctrico de gran formato y de aspecto imponente que destaca sobre el resto de vehículos, dando una sensación de pequeñez a todos los que nos rodean. Cierto es que con el Model S ya notamos parte de esa sensación dada su gran anchura, pero con el Model X se acentúa aun más con su imponente altura.

Confort y tecnología

El interior del Tesla Model X es prácticamente idéntico al del Model S, salvo por el espacio, el cual es, lógicamente, mucho mayor. El modelo californiano puede dar cabida hasta un máximo de siete ocupantes, aunque nuestra unidad tenía la configuración de seis. Tanto las plazas delanteras como las de segunda fila ofrecen un confort superlativo, contando con un gran espacio, buen mullido y ajustes eléctricos. Además, dada la gran altura, es de lo más fácil entrar o salir de él, así como moverse en su interior. Como nota negativa incluimos el espacio en la tercera fila de asientos, que bien puede ser perfectamente utilizable por niños, aunque los adultos pueden tener problemas de comodidad en las piernas. Además, con esta configuración se pierde gran parte del maletero.

Pero, como ya vimos con el Model S, la gran baza del Model X es su tecnología. Más adelante hablaremos de la misma aplicada a la conducción, pero ahora queremos centrarnos en la aplicada al confort y a la diversión. Como novedad, nuestra unidad equipaba la reciente versión 9.0 del software, la cual incluye navegación mejorada, un nuevo iniciador de aplicaciones en la pantalla táctil, nueva gestión del reproductor multimedia, reajuste de los controles y ajustes, así como del climatizador, entre otras novedades.

Como seguramente ya sabéis, todos los controles del Tesla Model X se realizan a través de la enorme pantalla táctil ubicada en la consola central (igual que en el Model S). Una vez más, puede resultar caótico cuando llegas de un vehículo más analógico, pero lo cierto es que rápidamente te adaptas y al final resulta mucho más ágil de lo aparentemente parece. En esta pantalla controlaréis todos los ajustes y configuraciones del coche, desde la suspensión hasta la abertura de puertas, pasando por la navegación, climatización, así como la reproducción multimedia o internet. Os aseguro que no es cansaréis de toquetear la pantalla para ir probando todo lo que se puede hacer en ella.

Como curiosidad, Tesla ofrece una serie de aplicaciones secretas que activan modos que podríamos considerar de inimaginables. El más llamativo en el Model X es seguramente el que yo llamo “modo fiesta”, el cual activa un juego de luces y movimientos de puertas que van a ritmo de una canción. Como recomendación, es mejor activar este modo en un sitio alejado, ya que el sonido de la música es elevado. Otra aplicación curiosa son los juegos de Atari, con los cuales puedes echar una partida mientras esperas dentro de tu Model X.

Conducción fácil y segura

A pesar de su gran tamaño que puede llegar a dificultar la circulación en calles o carriles estrechos, los cierto es que el Tesla Model X es fácil de llevar. Como todo eléctrico, el empuje es sensacional, con aceleraciones de infarto, pero todo se encuentra bajo control. Gracias a su tracción a las cuatro ruedas, ofrece un nivel de agarre muy bueno y apenas existen puntos de nerviosismo.

A nivel dinámico es un vehículo que sorprende ya que, a pesar de sus dos toneladas y media de peso, se desenvuelve correctamente en un tramo de curvas. No obstante, no debemos esperar la agilidad de un deportivo ya que la altura no perdona y las inercias son inevitables, pero lo cierto es que su conducción no difiere mucho respecto al Model S. Sin duda, ambos modelos donde más a gusto se sienten es en autovía o autopista, donde rodar con ellos es un auténtico placer. Además, gracias a la suspensión neumática, puedes adaptar la altura del Model X según la condición de circulación.

Respecto a la eficiencia, cabe destacar que en esta versión de 100 kWh, hemos logrado una autonomía de 450 kilómetros aproximadamente en un estilo de conducción estándar. El consumo medio fue de unos 22 kWh/100 km, lo que no está nada mal dada la potencia y peso del Model X. Obviamente si realizamos una conducción más agresiva, el consumo se dispara, pero en condiciones normales deberíamos poder llegar a los 450 km. Igual que en el Model S, la frenada regenerativa ayuda también a optimizar la autonomía y, prácticamente y en el modo de mayor regeneración, podemos conducir con solo el pie derecho.

La recarga también es sencilla e igual que en Model S, podemos recargar en los Supercharger de Tesla a máxima velocidad y tenerlo recargado completamente en apenas una hora, o también podemos escoger los Destination Chrager o Type 2, aunque estos a menor velocidad. Todos ellos los podemos encontrar con la Aplicación de Electromaps o bien en el propio navegador de nuestro Tesla.

Tecnología aplicada a la conducción

Pero si por una cosa destaca Tesla es por su gran avance en materia de ayudas a la conducción y conducción semiautónoma, y el Model X no es ninguna excepción. Además, con la versión 9.0 del Software, se han optimizado algunos puntos, por lo que la seguridad es todavía mayor.

El plato principal de este aparto es el ya conocido Autopilot, el cual debemos recordar que no se trata de una conducción autónoma, sino de una ayuda, por lo que debemos estar siempre atentos a la carretera. Como ya comprobamos con el Model S, el funcionamiento del Autopilot es casi perfecto. El coche se mantiene a la velocidad indicada en la vía y se adapta a la del vehículo que nos precede, siempre que vaya a menor velocidad que la reglamentaria. Además, podemos regular la distancia de seguridad en distintas posiciones.

El Autopilot también nos mantiene en el carril y el coche efectúa los giros por sí mismo, aunque siempre hay que tener las manos en el volante ya que sino el Model X nos alertará y, en caso de ignorar sus advertencias, desconectará el Autopilot y no lo podremos volver a conectar hasta que no paremos del todo. En caso de que queramos cambiar de carril en una vía de dos o más carriles en el mismo sentido de circulación, solo tenemos que activar el intermitente hacia el lado que queremos dirigirnos y esperar que el coche detecte que no hay presencia de otros vehículos para que se incorpore por sí mismo al carril contiguo.

Además del Autopilot, el Tesla Model X también nos ayuda a la conducción con, por ejemplo, la frenada automática de emergencia, con la cual el vehículo se anticipa a una posible colisión.

Caro pero lógico

La parte negativa de todo lo que hemos contado es el precio, el cual parte de 115.800 euros, aunque nuestra unidad ascendía hasta algo más de los 120.000 euros. Sí, es un precio muy elevado y apto para pocos bolsillos, pero lo cierto es que vale cada euro de lo que cuesta, principalmente por todo el nivel tecnológico que ofrece y por las prestaciones de las que presume, algo único en estos momentos. No obstante, ahora es cuando Tesla debe de ponerse las pilas de verdad ya que la oferta de vehículos va a crecer y los rivales empezarán a florecer, por ahora no tiene un rival directo del todo, pero el Jaguar I-Pace, el Audi e-tron o el Merecedes-Benz EQC ya empiezan a asomarse y a presentarse como posibles candidatos alternativos al Tesla Model X