Arranca la Fórmula E

Las calles de Pekín vieron nacer el sábado la nueva era del automovilismo deportivo, con la carrera inaugural de la Fórmula E, en la que varios monoplazas eléctricos lucharon por hacer historia. Tras un intenso esfuerzo del francés Nicolas Prost por liderar la carrera, un grave accidente del alemán Nick Heidfeld hizo que el piloto brasileño Lucas di Grassi se subiera al escalón más alto del podio.

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El trazado que recorre la capital del gigante asiático dio comienzo a esta nueva categoría organizada por la FIA, que servirá para llevar al límite la tecnología de propulsión eléctrica, además de popularizarla y eliminar los mitos que existen en relación a sus prestaciones. Esto impulsará un sector emergente, permitiendo incorporar los avances técnicos desarrollados en competición a los modelos de calle, convirtiendo a muchos escépticos en creyentes.

A falta del ensordecedor aullido de los motores convencionales, que es la esencia de la competición según miles de aficionados, la carrera estuvo cargada de emoción y espectáculo; incluyendo la colisión entre dos corredores, Heidfeld y Prost, en la que afortunadamente no se produjeron daños personales.

Hay que admitir que el sistema de cambio de coche que se ha planteado para esta primera temporada, tiene sus lagunas. Técnicamente, parece la solución menos elegante a la problemática densidad energética de las baterías. Tan importante como la destreza a la hora de trazar las curvas con mayor precisión que los adversarios, es la habilidad de los pilotos para administrar estratégicamente la energía durante toda la carrera.

Como ésta no es suficiente para completar las 25 vueltas al circuito, los desarrolladores han tenido que plantear un “repostaje” a media carrera, del mismo modo que la archiconocida Fórmula 1. El problema es que al menos por ahora, no es viable recargar las baterías en tan poco tiempo; así que han tenido que idear un plan B que sin lugar a dudas ha pasado por el cambio rápido de baterías.

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Sin embargo, por alguna razón han desestimado esta alternativa, presumiblemente porque se tardaría más en cambiar la batería que, directamente, bajarse de un coche cansado y subirse a uno fresco. Podemos estar seguros de que veremos una evolución en futuras ediciones del campeonato, mediante el aumento de la densidad energética de los acumuladores, así como algún sistema más avanzado para reponer la energía consumida en un menor lapso de tiempo.

No sería difícil imaginar un sistema de alimentación inductiva, que a pesar de no requerir un contacto físico entre vehículo y asfalto, podría emular el concepto del Scalextric que todos conocemos. De esta forma, una batería de menor capacidad o incluso un acumulador basado en ultracondensadores podría amortiguar los picos de corriente producidos en aceleración y frenada, mientras se mantiene su nivel de carga gracias al aporte energético que la bobina va recibiendo en marcha.

Otra opción, quizá más sencilla de implementar a corto plazo, sería desarrollar un acumulador o batería que tolere una alta potencia de carga, reduciendo los tiempos de “repostaje” en boxes a unos pocos segundos, frente a los cambios de coche del presente que han llevado más de un minuto en la mayoría de los casos.

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En esta primera cita del campeonato, aunque todos los coches fueran iguales se han producido incidencias como la del piloto japonés Takuma Sato, que tuvo que abandonar por problemas mecánicos. No obstante no es significativo este hecho aislado, teniendo en cuenta la escasa madurez tecnológica de los bólidos que apenas han tenido ocasión de probar su fiabilidad, a causa de una recién estrenada modalidad deportiva.

La próxima carrera sin humos tendrá lugar en Putrajaya, Malasia, el 22 de noviembre.

Fuente: Motorpasionf1.com

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