10 señales alentadoras para el futuro del VE – (primera parte)

No es cuestión de sí o no, sino de cuándo. De hecho, hay más que sólo 10 razones para estar convencido de que la electrificación del transporte tiene un prometedor futuro. Pongamos sobre la mesa las diez más obvias:

1. Emisiones globales y normativas sobre eficiencia de combustible

Si los fabricantes de automóviles quieren seguir existiendo, tendrán que limpiar sus flotas de manera significativa. La electrificación, como bien es sabido, es una forma idónea de hacerlo. Cuando llegue la hora de la verdad, al final de esta década y durante la siguiente, tendrán que haber introducido más híbridos, híbridos enchufables y eléctricos puros. Cuanto menos combustible utilicen, más sencillo será aumentar el promedio de eficiencia de su gama de productos.

¿Y eso en qué se traduce, para un motivador? La presión estará en tecnologías puente, como los híbridos. Los propulsores híbridos conectables y 100% eléctricos empujarán con más fuerza aún, hacia el cumplimiento de los mandatos gubernamentales.

Leyes severas incluyendo las normativas de la U.S. Corporate Average Fuel Economy (CAFE) y las duras regulaciones de California en materia de emisiones contaminantes, abogan por que al menos uno de cada siete vehículos sea de cero emisiones, en 2025. Más allá de eso, los europeos están tomando medidas drásticas con mayor enfoque en las emisiones de CO2, que son la otra parte de la ecuación.

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Por su parte, las normativas japonesas también están tirando del carro, mientras que China sigue aumentando los incentivos para vehículos eléctricos, y numerosos fabricantes de automóviles trabajan sin cesar junto a sus socios chinos, bajo la regulación del Estado.

A nivel global, las normas se están poniendo serias.

2. La electricidad es más limpia

Los fabricantes de automóviles pueden intentar mejorar el rendimiento de los motores de combustión interna, si quieren. Pueden seguir subiendo el número de relaciones de transmisión hasta 8, 9 o incluso 10 marchas, perfeccionar la inyección directa, afinar el turbo, reducir la cilindrada, y ponerle un atractivo nombre comercial.

Pero nada de lo que hagan conseguirá mejorar el rendimiento de un motor eléctrico, que además de producir cero emisiones durante su funcionamiento, se adapta a cualquier fuente de energía. ¿A quién puede no gustarle la idea de mejorar la calidad del aire? Los vehículos eléctricos se pueden aliar, además, a una red que podría regularse a sí misma y que también está obligada a ser más limpia.

Fuentes renovables de energía como la solar, geotérmica, eólica e hidráulica tendrán un papel cada vez más importante, en mayor o menor grado. El mundo entero lo está pidiendo, y los vehículos eléctricos tendrán más sentido a medida que pase el tiempo.

3. Los motores eléctricos son más eficientes

Los motores eléctricos transforman la energía que reciben en forma de electricidad, en fuerza motriz con una eficiencia de entre el 80 y el 95 por ciento. Los motores térmicos están entre un 25 y un 30 por ciento de rendimiento, siendo aquellos más avanzados (como los últimos desarrollos de Honda y Toyota) capaces de aprovechar, tan sólo, entre un 30 y un 40 por ciento del potencial energético del combustible.

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Así es. Los mejores y más avanzados motores de combustión, que acumulan un siglo de refinamiento y evolución tecnológica, siguen siendo estufas que convierten dos tercios de lo que cuesta llenar el depósito, en calor. Calor que no se aprovecha, dado que no contribuye en absoluto a propulsar el vehículo.

Tan sencillo como esto, es comprender que un vehículo eléctrico consume menos energía para acometer el mismo desplazamiento. El único factor que limita su implantación, por tanto, es la dificultad que existe para almacenar la electricidad a bordo del mismo.

En este punto, la propulsión eléctrica tiene sentido para la industria, y es por ello que han comenzado a ponerse las pilas, pero el punto de inflexión llegará en cuanto alguien consiga mejorar la tecnología de almacenamiento de forma relevante.

Los motores eléctricos son silenciosos, ofrecen par instantáneo desde parado y apenas necesitan mantenimiento, dado que sólo tienen una parte móvil.

4. Las baterías están mejorando

Hoy en día, la batería de iones de litio es el almacenamiento eléctrico por excelencia. Puede venir en distintos compuestos químicos, y el coche eléctrico con mayor autonomía del mercado es el Tesla Model S de 85 kWh, que utiliza esta tecnología para recorrer hasta 480 km.

Numerosos fabricantes, así como universidades y otros entes, están mejorando el almacenamiento energético. Se ha anunciado que la próxima generación de coches eléctricos, como el Nissan Leaf, tendrá una autonomía de unos 300 km, que podría tener su origen en una nueva química. Muchos consumidores demandan una mayor autonomía, y por su parte Tesla está empeñada en construir un coche con 300 km de autonomía, que cueste lo mismo que el actual Nissan Leaf.

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Más allá de esto, otras tecnologías de almacenamiento como los ultracondensadores, pueden tener su oportunidad al estar cada vez más cerca de llegar al mercado. También hay prometedoras líneas de investigación en torno al litio-aire, baterías de electrolito sólido así como aluminio-aire, que ya están siendo utilizadas por avanzadas divisiones del ejército y de la industria aeroespacial, en la búsqueda de aumentar considerablemente la densidad energética del ion-litio, al tiempo que manteniendo los costes en un rango aceptable.

Hay varias ideas esperanzadoras, que están buscando la forma de salir del laboratorio y llegar al asfalto. Las mentes más brillantes del mundo están trabajando en ello, y muchos científicos desearían tener su nombre adjunto a un gran avance para cambiar el mundo.

5. La infraestructura está lista

Los vehículos de pila de combustible también se benefician de la propulsión eléctrica, pero la energía de base para producir hidrógeno es el gas natural, lo que significa que las grandes petroleras seguirán dando guerra. Además, puedes contar el número de estaciones de servicio que disponen de H2 con los dedos de las manos, y se necesitarían cientos de millones de dólares, sólo para ver si el coste de esta tecnología puede llegar a ser asequible.

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Sin embargo, los vehículos eléctricos de batería son mucho más fáciles de recargar. ¿Sabes dónde está la estación de servicio más próxima para un VE? Podría estar a un palmo de ti, dado que cualquier enchufe puede serlo. Recargar en casa es viable y se puede hacer durante la noche, cuando las tarifas tienden a ser más económicas.

Mientras que los escépticos todavía abundan, muchos usuarios de VE se han dado cuenta de que las preocupaciones que tenían antes de dar el paso, eran exageradas.

Ver artículo relacionado: 10 señales alentadoras para el futuro del VE – (segunda parte)

Funete: Hybridcars.com

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